Vuelos recreativos según RD 1036/2017

Asociación Española de Drones y Afines
02.02.20 11:51 PM Comment(s)

n este post la empresa DYSA, asociada de AEDRON nos realiza un breve análisis del RD 1036/2017 en lo que se refiere a la consideración de vuelos como recreativos u operaciones aéreas especializadas.

EL ESCENARIO:

Desde la publicación del citado RD, existe mucho interés en el sector de los pilotos, operadores y particulares por conseguir una aeronave con grandes prestaciones de menos de 250gr para poder ser utilizada sobre aglomeraciones de edificios o sobre reuniones de personas en vuelo no profesional. Este interés surge (entre otros motivos) tras la lectura de la disposición adicional tercera del capítulo VI que a continuación se reproduce:
Disposición adicional tercera. Reglas de policía de la circulación aérea en la operación de aeronaves tripuladas por control remoto con fines recreativos, deportivos o lúdicos.
Las operaciones de las aeronaves pilotadas por control remoto destinadas exclusivamente a actividades deportivas, recreativas, de competición y exhibición, así como a las actividades lúdicas propias de las aeronaves de juguete no podrán realizarse:
a) Sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados o de reuniones de personas al aire libre, salvo que se trate de aeronaves de hasta 250 g que operen a una altura máxima no superior a 20 m.
b) En las zonas reservadas, prohibidas o restringidas a la navegación aérea, así como sobre las instalaciones a que se refiere el artículo 32, con los límites previstos en dicho precepto.
La oferta de este tipo de aeronaves, hasta noviembre de 2019, no era muy consistente. Los modelos existentes en el mercado eran o bien juguetes o modelos a priori más sofisticados, pero con importantes limitaciones en lo que a sistemas de seguridad se refieren (enlace con estación de tierra débiles, receptores de GPS básicos, APPs poco estables). Se podría considerar que la oferta era de juguetes o de juguetes buenos (si se permite la licencia).
En noviembre de 2019 aparece en el mercado, de la mano del primer fabricante mundial de este tipo de aeronaves, un modelo de dron, con la calidad y prestaciones habituales de la marca y con un peso de 249gr.
A partir de este momento, se retoma el debate sobre la legalidad o no de la utilización de drones de menos de 250gr. en aglomeraciones de edificios y/o sobre reuniones de personas, así como de las posibles limitaciones existentes y las distintas consideraciones que el RD1036/2017 establece para el uso de estos equipos. Este debate, en el momento de redacción de este documento, está en su punto álgido en todos los foros y grupos de pilotos (aficionados y profesionales).

  

EL ANÁLISIS

Dos son las partes del RD1036/2017 que se van a analizar, ya que a priori, son las que afectan más directamente a la utilización de aeronaves de menos de 250gr. en los entornos a los que nos referimos anteriormente.
Por una parte, la citada disposición adicional tercera del capítulo VI que más arriba hemos reproducido.
Por otra parte, el apartado “L” del artículo 5 del RD1036/2017, donde se encuentra la definición de operación aérea especializada:
l) Operaciones aéreas especializadas, también denominadas trabajos técnicos, científicos o trabajos aéreos: Cualquier operación, ya sea comercial o no comercial, distinta de una operación de transporte aéreo, en la que se utiliza una aeronave pilotada por control remoto (RPA) para realizar actividades especializadas, tales como, actividades de investigación y desarrollo, actividades agro-forestales, levantamientos aéreos, fotografía, vigilancia, observación y patrulla, incluyendo la filmación, publicidad aérea, emisiones de radio y televisión, lucha contra incendios, lucha contra la contaminación, prevención y control de emergencias, búsqueda y salvamento o entrenamiento y formación práctica de pilotos remotos.

Planteemos un escenario de lo más habitual que podemos encontrar: la utilización del dron (de menos de 250gr.) por un particular, dentro de una ciudad, para hacer fotos o vídeo en un parque o en cualquier otro espacio abierto mientras se celebra una reunión de personas (por ejemplo, un cumpleaños al que el usuario del dron asiste como invitado). El objetivo del vuelo es tener un recuerdo gráfico del momento. El usuario no va a ceder las imágenes a un tercero para su publicación, ya que solo las quiere para uso propio y particular.
Al amparo de la disposición adicional tercera, se trata claramente de una actividad recreativa, ya que el usuario no es operador ni profesional de la fotografía, ni va a ceder las imágenes a terceros para su publicación. En base a esto, mientras la aeronave no supere los 20 metros de altura de vuelo y la zona donde se encuentra no presente ninguna restricción al vuelo de este tipo de aeronaves (espacio aéreo controlado, zona FIZ, zona restringida al vuelo fotográfico, etc..) el vuelo se puede realizar siempre que se sigan el resto de indicaciones para este tipo de operaciones.
Ahora bien, el apartado “L” del artículo 5 del RD1036/2017, define una operación aérea especializada como “…cualquier operación comercial o no comercial… en la que se utiliza una aeronave pilotada por control remoto… para realizar actividades especializadas, tales como…, fotografía,… incluyendo la filmación,…”.
En base a esta definición, el mismo vuelo que se ha planteado como ejemplo, y del que se había concluido que se puede realizar sin incumplir la legislación vigente, pasa a ser una operación aérea especializada, ya que es una operación no comercial (no se van a comercializar las imágenes ni a ser publicadas por un tercero) en la que se utiliza una aeronave pilotada por control remoto para tomar imágenes o hacer filmaciones. Nótese que en esta definición no se hace mención a la masa de la aeronave y al ámbito al que aplica la definición, que es “cualquier operación”.
Llegados a es te punto, y a la vista de lo anterior, el escenario que se muestra es el siguiente: se puede utilizar la aeronave de 249gr en el entorno planteado, pero en el momento en el que se tomen fotografías o vídeo, el vuelo se convertirá en una operación aérea especializada, con todas las limitaciones y requisitos que ello conlleva.
Según esta interpretación, se puede volar una aeronave pilotada por control remoto, de menos de 250gr, dentro de aglomeraciones de edificios y/o sobre reuniones de personas al aire libre, siempre y cuando sea un vuelo recreativo y no se tomen imágenes ni se grabe vídeo.
Es una interpretación muy rigurosa pero ajustada al texto del Real Decreto.
Cabe en este punto la matización entre operación aérea especializada y vuelo recreativo. Para obtener dicha matización, y que sea estricta y carente de la subjetividad de un enfoque particular, se ha recurrido a una consulta a AESA.

  

LAS CONCLUSIONES

Si la aeronave se utiliza a modo particular de manera recreativa o lúdica, no se considera operación aérea especializada. Como ejemplo de este uso, puede ser la utilización del dron para tomar fotografías o vídeos de uno mismo y posteriormente publicarlas en la cuenta particular de Facebook, whatsapp o cualquier otra red social. Las imágenes tomadas no pueden ser cedidas a terceros para su utilización de manera pública ni para fines publicitarios o de difusión de cualquier producto o servicio – por ejemplo, no pueden ser cedidas gratuitamente a una ONG para que las incluyan en su página web o en una newsletter-. En el caso de la cesión de imágenes para los citados usos, se consideraría que el vuelo es una operación aérea especializada.
En la misma consulta, se obtienen más matices al respecto.
En el supuesto anterior, si el usuario del dron es Youtuber, blogger, o similar, toma imágenes con la aeronave en las que sale él mismo y estas las utiliza para su propio canal de Youtube, su blog, su web,etc,.. para dar contenido a sus videos, posts, y/o para publicitarse en estos medios, el vuelo se considera operación aérea especializada.
En el supuesto que el usuario del dron, tome imágenes o vídeos para publicitar su propio negocio en cualquier medio, el vuelo se considerará operación aérea especializada.
Si se toman imágenes con la aeronave, y estas se ceden a un tercero, si esta tercera persona utiliza dichas imágenes para publicitar un producto o servicio, o si simplemente este tercero las publica, el vuelo tiene consideración de operación aérea especializada.
Al amparo de todo lo expuesto, esta interpretación puede concluir con lo siguiente:
Se puede volar un dron de menos de 250gr. de forma recreativa en entorno urbano y sobre reuniones de personas –atendiendo a las limitaciones de distancia, altura y tipos de espacio aéreo que afectan a este tipo de vuelos-. La realización del vuelo no puede ser un acto publicitario o de difusión de una marca, producto o servicio. En este caso, se consideraría operación aérea especializada.
Si durante el vuelo se toman imágenes o se graba vídeo, el material obtenido no puede ser utilizado para publicitar una marca, producto o servicio. Tampoco puede ser utilizado para ser difundido por terceros, incluso si es cedido de manera gratuita por el usuario del dron.
Las fotografías o vídeos tomados con el dron en este vuelo, no pueden ser utilizados por el usuario para publicarlos en sus canales o redes sociales en el caso de que éste sea Youtuber, blogger, etc,…
Estas imágenes podrán ser utilizadas de manera particular por el usuario del dron, y ser publicarlas en Facebook y otras redes sociales siempre que el usuario no utilice estas redes para publicitar productos o servicios que presta o que comercializa directa o indirectamente.

  

CONSIDERACIONES ADICIONALES

El análisis del RD1036/2017 plasmada en este documento deriva de la experiencia y el trabajo de investigación y análisis del autor, con el fin de arrojar luz sobre un apartado concreto de la legislación que afecta al sector.
No se ha tenido en cuenta para la redacción de este documento, las limitaciones legales existentes por la aplicación del reglamento General de Protección de Datos y la Ley Orgánica 1/1982, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen a la hora de la toma de imágenes y la publicación de las mismas.

Fuente:

Articulo redactado por Víctor Saiz Moro en representación de la empresa DYSA